ÁREA: COMP. CIU. Y CATEDRA | GRADO: SEXTO | |
DOCENTE: ANTONIO GARCIA GREY | CORREO: informática.ceqa@gmail.com | |
FECHA: 28 DE MAYO DE 2025 | PERIODO: SEGUNDO | |
VALOR: SENTIDO DE PERTENENCIA | FRASE: Formados en valores, llevamos en la sangre respeto - educación |
La palabra diálogo es de uso recurrente en
Colombia, pero se ha desgastado con ocasión de los procesos de negociación de
paz liderados por los gobiernos nacionales en las últimas décadas. Sin
embargo, este año ha supuesto una oportunidad para la ampliación de agendas frescas
de diálogos, más allá de los emprendidos por el gobierno, donde parece existir
algún agotamiento.
Hace algunos días, un medio de comunicación nacional
publicó una entrevista realizada a Jean Paul Lederach en la que consultaban su
visión sobre los avances de la implementación del acuerdo de paz en Colombia.
Su propuesta para avanzar en el propósito de la paz y que ha sido reiterativa
desde la firma en 2016, reconoce algunas barreras que siguen perpetuando ciclos
de violencias territoriales, pero vuelve sobre la necesidad de poner la
atención en el diálogo: “lo que hace falta es abrir los espacios de diálogos
improbables, es decir, que nos exigen salir de solo hablar con los que son y
piensan como nosotros y a sostener en el tiempo estos espacios de diálogo para
que sean procesos transformadores donde la gente puede intercambiar ideas y
propuestas de cómo, en términos concretos, se puede mejorar el bienestar
colectivo”. Su propuesta, que hay que leer más allá del acuerdo de paz, parece
no recibir la atención necesaria por algunos sectores que no estuvieron en la
mesa de negociación política, o que no se sienten parte del propósito colectivo
de la paz.
Los hechos que han tenido lugar en lo corrido del año,
permitieron ampliar la pregunta por la responsabilidad de la escucha y la
ampliación de los diálogos. Si bien es cierto que se instaló rápidamente la
idea de una mesa urgente para ser liderados por el gobierno, también lo es que
fue un momento para que surgieran nuevos escenarios valiosos que están teniendo
lugar por fuera de las agendas gubernamentales. Algunos sectores de la
academia, empresariado y sociedad civil sintieron que la pregunta por el
diálogo también los interpelaba. Con el inicio de las campañas electorales para
Congreso y Presidencia vuelven las agendas políticas de apertura e invitación
al diálogo (que ojalá no se agoten como ya ha ocurrido en otros momentos con el
inicio de los gobiernos), pero no por ello debemos abandonar la idea de ampliar
los escenarios existentes y motivar a la creación de unos nuevos desde otros
sectores si así fuera necesario.
El concepto de imaginación moral propuesto por
Lederach justifica ese camino. La responsabilidad del diálogo para la paz, no
es solo de los actores que negocian acuerdos; el diálogo no es exclusivo para
resolver conflictos políticos. “La imaginación moral empieza con esa capacidad
de tejer una telaraña de relaciones que incluye al enemigo. Es lo que llamo la
imaginación de las abuelas, la imaginación de saber que el bienestar de mis
nietos y nietas está conectado con el bienestar de los nietos y nietas de mi
enemigo. Es tener una perspectiva multigeneracional y no caer en una visión de
momento, de coyuntura”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario