ÁREA: COMP. CIUD. Y CATEDRA | GRADO: SEPTIMO | |
DOCENTE: ANTONIO GARCIA GREY | CORREO: informática.ceqa@gmail.com | |
FECHA: 31 de marzo de 2025 | PERIODO: PRIMERO | |
VALOR: SENTIDO DE PERTENENCIA | FRASE: Formados en valores, llevamos en la sangre respeto - educación |
La libertad de
opinión
La libertad de
opinión significa que cada uno es libre de tener una opinión o un juicio, de
acuerdo a sus emociones, capacidades reflexivas y conocimientos.
Los niños tienen el
derecho a tener una opinión diferente a la de sus padres. Tomando en cuenta su
edad, así como su grado de madurez y discernimiento, los niños tienen derecho a
que su opinión sea tomada en cuenta. Los Estados, las comunidades y los padres
tienen el deber de escuchar a los niños y acordar una consideración particular
a sus opiniones cuando las decisiones que van a tomar les incumben.
La libertad de
expresión
La libertad de expresión permite a toda persona expresar libremente sus ideas
por todos los medios que juzgue apropiados.
Cada niño tiene
derecho a expresar libremente sus opiniones sobre los asuntos que tengan que
ver con su vida. Además, un niño no debe ser víctima de ninguna presión que
trate de obligarlo o influenciarlo en su opinión y que le impida expresarse
libremente.
La libertad de
expresión de los niños implica igualmente su derecho a la información. Los
niños tienen derecho a saber lo que sucede y a acceder a la información que les
interese. Los niños pueden así conocer los problemas actuales, informarse y
crear su propia opinión sobre temas de actualidad.
La libertad de asociación
La libertad de
asociación y de reunión permite a todas las personas reunirse para compartir
idea y defender una opinión, una causa.
Así como los adultos,
los niños tienen derecho a reunirse para ponerse de acuerdo y participar en
temas que tienen que ver directamente con sus derechos y su bienestar, pero
también sobre asuntos de actualidad que les interesen.
El derecho del niño a
la libertad de pensamiento, de consciencia y de religión
Los niños tienen
derecho a pensar libremente y apegarse a los valores, convicciones y religión
de su elección.
La libertad de
pensamiento
La libertad de
pensamiento es el derecho de toda persona de determinar libremente sus
creencias.
Los niños son libres de tener pensamientos que evolucionan y cambian en función
al grado de madurez y discernimiento.
La libertad de
consciencia
La libertad de
consciencia permite a cada persona determinar libremente los principios y los
valores que guiarán su existencia.
La libertad de
consciencia es una libertad a medio camino entre las libertades de pensamiento,
de opinión y de la libertad de religión. Esta libertad, ligada estrechamente a
las convicciones éticas y filosóficas de las personas, es la afirmación de que
todos los seres humanos están dotados de una consciencia y de una razón.
Asimismos, son libres de determinar cuáles serán los principios que guiarán su
existencia.
Los niños tienen
derecho a decidir qué principios y guiarán su vida.
La libertad de
religión
Se considera como
religión un conjunto de creencias y prácticas a las cuales se entregan los
seres humanos con el objetivo de establecer una relación con su(s) dios(es).
La libertad de religión,
permite a cada persona tener la religión o la convicción de su elección y de
manifestarla libremente. Es el derecho a no sufrir coacción ni opresión que
afecte su libertad de religión o a sus demás derechos.
Los niños pueden
determinar libremente la religión o la convicción de su elección, desde el
momento en el que alcancen un nivel suficiente de discernimiento. Los niños
tienen derecho a que no les impongan una religión que vaya en contra de su
agrado.
Desafíos
Gracias a estas
libertades, los niños adquieren el derecho a participar en la vida pública y
política de su comunidad. Estas libertades constituyen a la vez un verdadero
desafío para el bienestar de los niños y de la sociedad.
La responsabilidad de
los niños
Cuando los adultos
escuchan y piden la opinión de los niños, estos se sienten más involucrados en
los asuntos de su sociedad y del mundo. De esta forma toman consciencia de sus
derechos y del papel que van a desempeñar en la construcción y administración de
su sociedad a la misma vez.
Al obtener un lugar en la comunidad y ser portavoces de su generación, los
niños se vuelven más responsables y confían en ellos mismos.
Los niños se hacen
cargo de su futuro
La opinión de los
niños es esencial en la sociedad. Los niños tienen el derecho a expresar sus
opiniones y a proponer ideas para una mejora de la protección de sus derechos.
De esta manera, teniendo en cuenta su edad y grado de madurez, es necesario que
los Estados otorguen a los niños la posibilidad de unirse a los adultos a cargo
(locales, regionales y nacionales) para discutir sobre las temáticas actuales
que les concierne, tales como la salud, la discriminación, la ciudadanía, la
familia, la educación, el medio ambiente, etc. La participación realmente puede
ayudar a los niños a hacerse cargo de su propio desarrollo.
Los ciudadanos del
mañana
Debido a su edad, los
niños no pueden votar ni ser elegidos. Sin embargo, dado que son ciudadanos en
crecimiento y que serán los actores de las sociedades del mañana, es
fundamental informarlos sobre sus derechos y sobre las problemáticas y los
retos actuales. Esto permite formar a los futuros ciudadanos e instaurar un
diálogo entre las diferentes generaciones para contribuir así a la preservación
de los principios democráticos de las sociedades.
Así pues, los Estados
tienen el deber de escuchar a los niños y a integrarlos en sus procesos de
decisión: por una parte, alentarlos a desempeñar un papel activo desde niños; y
por otra parte, formarlos para que puedan tomar las riendas de la sociedad
cuando sean adultos.
Papel del Estado y de
los padres
Los Estados y los
padres tienen que respetar las elecciones de pensamiento, de consciencia y de
religión de los niños.
Los Estados no pueden intervenir en el ejercicio de sus libertades.
Los padres tienen el
deber de guiar a sus hijos:
Hacia la libertad de
pensamiento y de consciencia: los padres tiene que transmitir y hacer que los
hijos descubran los principios y valores que les permitirán tener una vida sana
tanto física como mentalmente.
Hacia la libertad de
religión: los padres tienen que guiar a los hijos y protegerlos de los
peligros, tales como las sectas y las creencias que predican principios
nefastos para su salud.
Las restricciones de
las libertades
Estas libertades reconocidas
tanto para los adultos como para los niños son lo que llamamos derechos y
libertades, es decir derechos que implican que los Estados no intervengan y
dejen a las personas gozar plenamente de estas libertades.
Sin embargo, el buen
ejercicio de estas libertades, el mantenimiento del orden público y de la
seguridad del país, la preservación de los valores morales así como el respeto
de los derechos ajenos conducen necesariamente a hacer algunas restricciones a
estas libertades.
Sólo las libertades
de pensamiento, de consciencia y de opinión no encuentran verdaderas
restricciones. Cada quién es libre de pensar lo que quiere y no puede sufrir
ninguna restricción siempre y cuando sus pensamientos y sus opiniones queden en
el ámbito de su mente.
La libertad de
expresión es limitada, en concreto, no se debe actuar en contra de los
valores morales y sobre todo no se debe transmitir mensajes de incitación al
odio y a la violencia (racista, discriminatorio, etc.).
El acceso a la
información es un aspecto importante del derecho al libre intercambio de
ideas y de información. Hoy en día, es importante garantizar este derecho a los
niños, protegiéndolos de informaciones dañinas que podrían tener consecuencias
nefastas para su psicología. Las nuevas herramientas de comunicación, la
desaparición de tabúes y la difusión de informaciones que no esconden nada de
la realidad y de las atrocidades del mundo de los adultos impulsan a los
jóvenes a adoptar comportamientos extremos. Así pues, es necesario limitar y
filtrar las informaciones para proponer a los jóvenes informaciones útiles para
su desarrollo y que puedan distraerlos con toda seguridad.
La libertad de
religión conoce restricciones con respecto a la forma en la que las
personas deseen manifestarla. La manifestación de la religión no debe actuar en
contra de las costumbres, del orden público y de los derechos ajenos. La
elección de la religión es una libertad que no debe conocer restricción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario