ÁREA: ETICA Y RELIGION | GRADO: OCTAVO | |
DOCENTE: ANTONIO GARCIA GREY | CORREO: informática.ceqa@gmail.com | |
FECHA: 26 de MARZO 2025 | PERIODO: PRIMERO | |
VALOR: SENTIDO DE PERTENENCIA | FRASE: Formados en valores, llevamos en la sangre respeto - educación |
¿Qué es la
tolerancia?
La palabra tolerancia
puede tener múltiples significados, que poseen en común un mismo aspecto: el
de admitir y soportar las diferencias, esto es, lo contrario a las
reacciones extremas, violentas, intolerantes.
Por ejemplo, se llama
tolerancia a la capacidad del cuerpo humano de lidiar con ciertas sustancias
sin desencadenar una respuesta inmunitaria, o también al margen de error que, a
la hora de fabricar un producto, se considera aceptable o natural del mismo proceso.
Sin embargo, el
sentido más común e importante de este término es el de la tolerancia social,
que es la capacidad de una sociedad o un gobierno para respetar las ideas, preferencias
y comportamientos de
los demás, especialmente de quienes tienen un trasfondo cultural, étnico o
político diferente.
Este último uso de la
palabra tuvo su origen en la Francia de finales del siglo XVI, en el marco de
las Guerras de religión en las
que se enfrentaron los católicos y los protestantes. Inicialmente, tuvo un
significado negativo o peyorativo, ya que expresaba la obligación de los bandos
de admitir la existencia del otro, al ser incapaces de erradicarlo por la
fuerza.
Sin embargo, en el
siglo XVIII el movimiento ilustrado le dio un sentido mucho más positivo
a la aceptación de las creencias ajenas, y la tolerancia pasó a ser uno de
los valores fundamentales del movimiento.
Hoy en día, la
tolerancia se comprende como la capacidad para vivir armónicamente entre personas que
provienen de contextos culturales o étnicos distintos, o que profesan
religiones e ideologías políticas diferentes. Es uno de los valores más
promovidos mundialmente, en especial en las naciones multiculturales
que reciben importantes oleadas migratorias o de refugiados.
Tipos de tolerancia
Podemos hablar de
varios tipos de tolerancia, de acuerdo al ámbito específico al que aplique cada
uno:
Tolerancia religiosa. Aquella
que se refiere a la permisividad del Estado respecto a la práctica de religiones diferentes a
la oficial, o bien a la aceptación de una sociedad de los valores propios de
una tradición mística o religiosa minoritaria. Es un rasgo
propio de las naciones que separaron exitosamente iglesia y Estado, no así de
las teocracias ni de los regímenes fundamentalistas.
Tolerancia civil. Se
refiere en este caso a la aceptación de prácticas y conductas consideradas
contrarias a la ética o la moral de la comunidad mayoritaria, o sea, de la que detenta y
administra el control social. Fundamentalmente, se trata de una conducta que
es vista con malos ojos, pero que se acepta porque no existe una alternativa
viable.
Tolerancia política. La
tolerancia política tiene que ver con la convivencia de
distintas fuerzas ideológicas en el seno de un mismo Estado, algunas ejerciendo
el gobierno y otras la oposición, sin que ello conduzca a enfrentamientos
violentos, a la persecución o la ilegalización, especialmente, de mano de
quienes detentan el poder político.
Importancia de la
tolerancia
Un filósofo de la
Ilustración como John Locke (1632-1704), defendía en su Carta sobre la tolerancia la
importancia de la diversidad de ideas y del espíritu crítico, alejado de
todo fanatismo, como un elemento necesario para el progreso. La Ilustración buscó
la tolerancia como opuesto al fanatismo religioso y el oscurantismo extendidos por
la Europa medieval.
Otro filósofo de
importancia en occidente, Claude Levi-Strauss (1908-2009), advertía que el
progreso no es exclusivo de ninguna cultura, sino que es fruto justamente del intercambio y el
florecimiento de las diferentes culturas. De este modo, la tolerancia es
un valor que nos permite lograr una apertura hacia el otro, comprender y
valorar sus posiciones, sin pensarlas como una amenaza a las propias.
Levi-Strauss, sin
embargo, se mostró pesimista en la materia, ya que el roce y la fricción
intercultural también genera enormes conflictos y
enfrentamientos, que hasta cierto punto parecen ser inevitables en el ser humano. Sin
embargo, apelar a la razón es el único método que puede encauzar dichos
conflictos y tornarlos, de algún modo, a nuestro favor.
En el mundo
intercultural y global de inicios del siglo XXI, por un lado la tolerancia se
encuentra tanto exaltada insistentemente. Por otro lado, está bajo ataque de
los sectores más radicales del nacionalismo, especialmente en las naciones que han acogido
grandes cantidades de refugiados de otras latitudes, como los provenientes de
Oriente Medio a raíz de la seguidilla de cruentas guerras que
desde finales del siglo XX experimenta la región.
Ejemplos de
tolerancia
Integrantes de
diferentes religiones pueden tolerarse y aceptar sus diferencias.
Como se verá a continuación,
no todos los casos de tolerancia son moralmente admirables, al menos según los
estándares de hoy. Algunos ejemplos históricos de tolerancia son:
La tolerancia de
la esclavitud. La
esclavitud tiene una larga y triste presencia en la historia, pero al mismo
tiempo han existido desde siempre sus críticos: voces que se oponían a ella y
la consideraban inmoral, que eventualmente acabaron triunfando. Pero la
esclavitud pudo sobrevivir durante tantos siglos por la tolerancia de parte de
quienes estaban al tanto de que era una práctica cuestionable, pero soportaban
que fuera una actividad económica como cualquier otra.
El diálogo
interreligioso. Se sabe que las religiones predican la verdad divina,
y que en su mayoría se muestran intolerantes respecto a los demás credos. Esto
motivó guerras y enfrentamientos a lo largo de la historia. Sin embargo, ha
habido épocas en que la tolerancia ha reinado y se ha producido un enriquecedor
diálogo entre tradiciones religiosas: entre el islam y el
cristianismo, entre protestantismo y catolicismo, etc. Esto es posible sólo si
se respeta el derecho del otro a pensar que maneja la verdad.
El funcionamiento
democrático pleno. Cuando una democracia es
saludable, en su ejercicio político reina siempre la tolerancia política: no
hay persecución de la disidencia, ni criminalización de la protesta, ni
prohibición de militancias, en general. Ello, no obstante, implica una cierta
reciprocidad: no se puede ser tolerante con quienes promueven la radicalización
y la intolerancia, ni con quienes aspiran a llegar al poder para vulnerar,
justamente, la tolerancia democrática.
Tolerancia e
intolerancia
Lo contrario a la
tolerancia es, lógicamente, la intolerancia. Es decir, la oposición feroz
y violenta a todo aquello que se considera ajeno, equivocado o antinatural, a
niveles variables que pueden ir desde la oposición activa, hasta la persecución
y el exterminio, dependiendo del caso.
Un claro ejemplo de
intolerancia fue el puesto en práctica por los totalitarismos del siglo
XX: fascismos y
algunas formas de comunismo. Eran regímenes en los que se perseguía a la
disidencia, se la encarcelaba en campos de concentración, y la sola acusación
ideológica era suficiente para meter a alguien en problemas.
Otro ejemplo de
intolerancia lo constituyen los colectivos religiosos y fundamentalistas que se
oponen a medidas civiles como el matrimonio entre personas del mismo sexo o la
legalización del aborto.
Más en: Intolerancia
Tolerancia y respeto
Aunque estos dos
términos suelen emplearse de manera indistinta, no significan lo mismo. Por un
lado, la tolerancia implica la aceptación del otro, o sea, adoptar una actitud ajena
respecto a la conducta de terceros, a pesar de que en el fondo no la
consideremos correcta o apropiada.
Por otro lado, el respeto
implica una actitud más interesada y comprensiva, más dispuesta a entender por
qué el otro hace lo que hace o dice lo que dice, y en lugar de tolerar que lo
haga, empatizar con él, considerar sus motivaciones tan
válidas como las de cualquiera.
Es decir: el respeto surge
cuando pasamos de la simple tolerancia, al reconocimiento del otro, dando y a
la vez exigiendo una postura más empática, más humana, y por ende, más
igualitaria.
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